No voy a empezar con lo de chico conoce chica. Chica conoce a chico. No se pueden encantar más. Esa historia los dos nos la conocemos de sobras. Una historia genial, irrepetible. Una historia llena de recuerdos imborrables en la memoria, pero al fin y al cabo únicamente la primera parte de un libro que aún le quedan muchas páginas por escribir. Sin saber su contenido, o sí. Pero un libro que simplemente acaba de comenzar.
Creía que ya iba a ser imposible volver a emocionarme de verdad. Imposible que me levantara sonriendo por las mañanas. Pero me demostraste que si se quiere y se piensa en alguien, nada en absoluto es imposible. Y siempre debe ser así. Que esto merece la pena. Que lo único que no merece la pena es rendirse. Ahora me empiezo a dar cuenta de todo, y ahora te vas a dar cuenta de que te lo voy a devolver con creces. Por muchas noches, y por todas las sonrisas. Porque esa sonrisa cuando estamos juntos, y la sonrisa que tienes en tu boca cuando hablas de mi, con nada se paga.
Somos lo que arriesgamos, ya sabes. Y vamos a volar, porque comprendo que aunque sea complicado, querernos es la mejor manera de hacerlo. Y si lo hacemos, el destino nos desea un vuelo de mucha altura. Y se que esto es difícil, para ti y para mi. Por supuesto, y claro que lloraremos más veces en nuestra vida. Pero, eh, que está en nuestra mano que no sean por los mismos motivos que antes.
Si somos lo que arriesgamos, y no arriesgamos; ¿que somos?.
Hay momentos en la vida donde las madrugadas son época de reflexión. Donde entiendes que beber no tiene sentido, pero que cada ron que me bebo es por ti. Donde valoras más los detalles y una caricia que el sexo al azar. Una mezcla de sensaciones, y de pensamientos, que van cambiando. Antes decía que no iba a pensar en ti, y ahora no puedo dejar de hacerlo. Porque aún con esa mezcla de pensamientos, sigues saliendo tu. Y sí, tus ojos cuando me miran es lo único que jamás cambiará. Y claro que se que esto es una locura, pero de las locuras se vive. Porque puede que vuelvan a caer lagrimas de tus ojos, o de los míos. Pero pase lo que pase, podemos volver a levantarnos. Porque yo estoy bien, pero estaría mejor contigo. Que lo que tengamos que hacer, lo hagamos. Y si eso conlleva tener que llorar, hazlo, porque ya estaré yo ahí para morderte la sonrisa. Preciosa (y la sonrisa también). Y de eso, tu sonrisa, ya hablaré más tarde.
Esto es difícil. Pero yo creo en ti y tu crees en mi. Por eso se que no se romperá. Por eso estaré los días que no puedas más e intentaré entenderte en las noches cuando te pones cabezota. Porque quiero hacerte pensar. Una batalla mental. Porque lo mejor de discutir es volver a reconciliarnos, y lo mejor de separarnos es volverte a ver.
"Cada vez que quedo contigo parece que hay una voz diciendo 'Silencio, se rueda'." Nuestra canción. Con la que empezamos todo lo que empezamos, con la que empezó la historia de amor que jamas ha sido contada. Donde hemos vivido momentos irrepetibles, pero mejorables.
Cuando estaba contigo se detenía todo. Dejaba de llover y me daba igual que el mundo, y que el día fuera una mierda si tu me abrazabas. Porque hay abrazos que te salvan. Que te hacer no querer soltarte nunca. Donde sabes que, aunque todo vaya mal, ahí apretado estás bien. Muy bien.
Y menos mal que sigues existiendo tu, que me abrazas cuando más lo necesito. Porque juntos somos más fuertes. Porque no me atrevo a pensar que quizás si es verdad eso de que tenemos miedo todo el rato, pero la verdad es que somos lo que somos cuando tenemos miedo. Si no nos arriesgamos no vamos a poder conoces lugares inalcanzables y superar metas imposibles. Todo está lleno de curvas, y parece que cuanto más cerca estás de algo, más lejos te encuentras. Por eso quiero evitar estas ganas de complicarme la vida con cualquier cosa, para que me la compliques tu. Porque quiero que seas tu la única, y perfecta excusa para salir los domingos lluviosos de resaca, y para quedarme hasta las tantas con los ojos rojos de la luz del teléfono. La mayor excusa para quedarse dormido viendo una película romántica. La mayor excusa para volver a ser feliz, para dejar de perder y empezar a perdernos juntos de nuevo.
Eres la chica que siempre he querido para mí. Una chica que le encanta quedarse hasta las tantas viendo películas, series, o leyendo libros. Que se queda las noches en vela pensando. Escuchando canciones en bucle sin querer saber nada más del exterior. Que cuando se levanta por las mañanas está de mal humor, o quiera hacerte el amor para después volver a seguir durmiendo. Que mejor que no le hables hasta que se lave la cara y se quite las legañas, si no estás muerto. Una chica que odie su pelo, y que lo lleve mojado porque llega tarde a una cita. A tu cita. Que llegue tarde porque su armario es un problema, porque nunca sepa que ponerse. Se pruebe ropa, hasta acabar poniéndose cualquier cosa con la que está preciosa, y terminar con todo el armario repartido entre la cama y la silla. Seguro que habrá a gente que le parezcas una chica normal. Pero aún con tus defectos, eres la chica más guapa del mundo, y que quiero para mí.
Me sigo acordando de cada momento que pasamos juntos. Recuerdo el olor a tu colonia. Lo graciosa que estabas con las uñas mal pintadas, después de estar todo el día debatiendo a ver de que color te quedaban mejor. Las madrugadas de verano con los amigos, y a solas. Poner películas y que acaben en sexo. Sonreír de buena mañana con un texto escrito mientras dormía. Que me acompañes a Pull&Bear a comprarme pantalones para que solo te fijes en mi culo. Grabar la fiesta en una discoteca borrachos. Ver el vídeo al día siguiente y que no se viera una mierda. Tocarnos por debajo de la mantita, y por debajo del vaquero. Las cenas juntos. Las cenas viendo capítulos repetidos de Como conocí a vuestra madre. Que me cuentes la historia de Lily y Marshall y que no me entere de nada. Volver a no dejarte hablar en todo el camino contándote mis entrenamientos. Las noches que no salimos, pero que nos quedamos hasta el amanecer en cualquier portal. Los piques cuando juega el Atlético contra el Barcelona. El tonteo que tenemos cuando estamos juntos, y te despeino. Esa foto que estuviste a punto de romper, pero que ahí sigue. La foto que sigo teniendo en mi cartera. El peluche que sigue vigilándonos mientras dormimos. Las siestas con poca ropa. El poncho en invierno que no me deja besarte. Cuando te tumbas en mi pecho. Cuando teníamos que volver a casa a por tu DNI para seguir la fiesta. Cuando te besaba la boca. Esa boca... que hasta el sol sale para verla cuando sonríes.
Que jodidamente perfecto fue ese día a que si. Nuestro primer viaje. Nuestro viaje y nuestra vuelva con los perritos que tanto te gustan. El día que perdiste el móvil, porque eres una cabezota. Que nosotros eramos uña y carne. Un bloque sin fisuras por mucho que la gente quiera hacer parecer lo contrario. Que mas daba lo que hiciéramos, si nos salía bien. Si nos arriesgábamos a todo, y nada no salía mal. Nada. Eramos una flecha que no paraba y que siempre llegaba a su destino.

Granada. Esa ciudad que te enamoró a ti de ella, y de mi. Y si, no me he equivocado. Ese dia te diste cuenta que realmente estabas enamorada de mi. Que no podías vivir sin mis besos, y sin mis mordiscos en las mejillas. Sin una lágrima de vez en cuando, y sin un abrazo cuando más lo necesitabas. Sin mis sorpresas, ni mis peluches cuando únicamente tienes ganas de llorar. Que no podías vivir sin nuestras noches de sábado haciendo el amor, matando las ganas, para que después volvieran a resucitar. De prisas por llegar tarde de fiesta con nuestros amigos porque se nos ha alargado la ronda de besos de después.
Que me dijeras que no hacía nada, que simplemente lo hacía y punto. Que te decía que hicieras lo que quisieras, y me hacías a mi. Que querías que quedáramos mas tiempo a solas y te encantaba probarte mis guantes porque te hacían las manos enormes. Que te encantaba, y te sigue encantando que te llame orejona. Que hacíamos imposibles por vernos juntos, y hacíamos todo lo posible por pasar una noche juntos.
Que no podíamos vivir sin nuestras peleas por a ver quien se llevaba más mantita. Nuestras competiciones de haber quien tenía más cosquillas y los pies más fríos. Que te acompañara a casa y se hicieran eternas las despedidas, para que así pasara menos tiempo hasta verte. Nuestros regalos de navidad que te los traía Papa Noel. Nuestros cines, aburridos cines. Nuestras pizzas y palomitas de colores. Nuestros hielos por los pezones. Al fin y al cabo, no podíamos dejar de vivir sin nada de eso.
Se que no. Que no vas a querer verme después de todo lo que ha pasado. Que ni mucho menos vas a querer volver conmigo. Que no quieres hablar conmigo ni preguntarme que tal estoy. Si he llorado mucho, o no. Yo quiero que no queramos bien, que cada uno viva su vida pero que no deje de vivir en la del otro. Que salgas con tus amigas, te emborraches, y me llames diciendo que te tienes que volver a casa sola para cuidarte en la vuelta. Que quiero hablarle a todas, de ti, con esa sonrisa que no se me quita de la boca cuando te tengo a ti en ella. Necesito que hagas en todo momento lo que necesites para ser feliz, que te llene en cada momento. Porque sabes que voy a estar ahí. Porque sabes que, aunque ahora no quieras ni verme y no quieras aceptarlo, soy el único capaz de despejar todas tus X.
Igual esto es solamente un error más que cometo. Igual esto ni llegarás a leerlo, pero me encantaría que llegaras porque esto es lo más importante que te voy a decir. Hoy es domingo y no he dormido absolutamente nada. Los domingos son más donde las personas piensan. Piensan de más. No quiero excusas ni mentiras, las verdades por delante que es lo que siempre nos ha caracterizado.
Me decías que tenías miedo de que si volvíamos a intentarlo nada iba a salir bien, cuando hemos pasado un verano espectacular. Un verano donde hemos compartido mil cosas, y ni si quiera eramos novios oficiales. Donde todo de truncó, porque igual tu te fijaste en otro o igual no, me da lo mismo. Pero que no te digan que no puedes hacer algo, y que no te digan que algo va a salir mal sin ni si quiera haber hecho la locura de arriesgarse hasta el final.
Me decías que si volvíamos nada iba a ser igual. Pero es que claro que no va a ser igual, iba a ser mucho mejor. Íbamos a poder tener mas intimidad, mas tiempo juntos porque ya casi que teníamos confianza con las familias. La posibilidad de ir donde queramos. Que queremos ir a Granada, a Granada. A Cordoba, a Sevilla, donde fuera pero contigo. Miles de planes que, según tú, jamás iban a superar lo nuestro y yo se que si.
Que se que esto es un error lo que estoy haciendo. Que no me esperaba para nada lo de anoche. Pero que con el tiempo se que se pasará, y con el tiempo se que nuestro amor será mas maduro que nunca. Te iba a decir de quedar hoy, para bueno, llevarte a un lugar precioso. Se que soy el único capaz de hacerte sentir en el cielo, y como si las piernas te flotase, como si el momento del último beso quisieras repetirlo cada día por las mañanas.
Te quiero muchísimo Beatriz. Piensa todo, más que nunca, ¿vale?. Igual no es el momento, pero nunca olvides quien te hizo feliz en algún día, y vuelve a por esa felicidad. Ven, porque ese día sera el mejor de mi vida, y de la tuya. Te lo aseguro.
Te quiero muchísimo.





