domingo, 13 de noviembre de 2016

De locuras se vive



No voy a empezar con lo de chico conoce chica. Chica conoce a chico. No se pueden encantar más. Esa historia los dos nos la conocemos de sobras. Una historia genial, irrepetible. Una historia llena de recuerdos imborrables en la memoria, pero al fin y al cabo únicamente la primera parte de un libro que aún le quedan muchas páginas por escribir. Sin saber su contenido, o sí. Pero un libro que simplemente acaba de comenzar.

Creía que ya iba a ser imposible volver a emocionarme de verdad. Imposible que me levantara sonriendo por las mañanas. Pero me demostraste que si se quiere y se piensa en alguien, nada en absoluto es imposible. Y siempre debe ser así. Que esto merece la pena. Que lo único que no merece la pena es rendirse. Ahora me empiezo a dar cuenta de todo, y ahora te vas a dar cuenta de que te lo voy a devolver con creces. Por muchas noches, y por todas las sonrisas. Porque esa sonrisa cuando estamos juntos, y la sonrisa que tienes en tu boca cuando hablas de mi, con nada se paga.

Somos lo que arriesgamos, ya sabes. Y vamos a volar, porque comprendo que aunque sea complicado, querernos es la mejor manera de hacerlo. Y si lo hacemos, el destino nos desea un vuelo de mucha altura. Y se que esto es difícil, para ti y para mi. Por supuesto, y claro que lloraremos más veces en nuestra vida. Pero, eh, que está en nuestra mano que no sean por los mismos motivos que antes.

Si somos lo que arriesgamos, y no arriesgamos; ¿que somos?.




Hay momentos en la vida donde las madrugadas son época de reflexión. Donde entiendes que beber no tiene sentido, pero que cada ron que me bebo es por ti. Donde valoras más los detalles y una caricia que el sexo al azar. Una mezcla de sensaciones, y de pensamientos, que van cambiando. Antes decía que no iba a pensar en ti, y ahora no puedo dejar de hacerlo. Porque aún con esa mezcla de pensamientos, sigues saliendo tu. Y sí, tus ojos cuando me miran es lo único que jamás cambiará. Y claro que se que esto es una locura, pero de las locuras se vive. Porque puede que vuelvan a caer lagrimas de tus ojos, o de los míos. Pero pase lo que pase, podemos volver a levantarnos. Porque yo estoy bien, pero estaría mejor contigo. Que lo que tengamos que hacer, lo hagamos. Y si eso conlleva tener que llorar, hazlo, porque ya estaré yo ahí para morderte la sonrisa. Preciosa (y la sonrisa también). Y de eso, tu sonrisa, ya hablaré más tarde.

Esto es difícil. Pero yo creo en ti y tu crees en mi. Por eso se que no se romperá. Por eso estaré los días que no puedas más e intentaré entenderte en las noches cuando te pones cabezota. Porque quiero hacerte pensar. Una batalla mental. Porque lo mejor de discutir es volver a reconciliarnos, y lo mejor de separarnos es volverte a ver. 




"Cada vez que quedo contigo parece que hay una voz diciendo 'Silencio, se rueda'." Nuestra canción. Con la que empezamos todo lo que empezamos, con la que empezó la historia de amor que jamas ha sido contada. Donde hemos vivido momentos irrepetibles, pero mejorables. 

Cuando estaba contigo se detenía todo. Dejaba de llover y me daba igual que el mundo, y que el día fuera una mierda si tu me abrazabas. Porque hay abrazos que te salvan. Que te hacer no querer soltarte nunca. Donde sabes que, aunque todo vaya mal, ahí apretado estás bien. Muy bien. 

Y menos mal que sigues existiendo tu, que me abrazas cuando más lo necesito. Porque juntos somos más fuertes. Porque no me atrevo a pensar que quizás si es verdad eso de que tenemos miedo todo el rato, pero la verdad es que somos lo que somos cuando tenemos miedo. Si no nos arriesgamos no vamos a poder conoces lugares inalcanzables y superar metas imposibles. Todo está lleno de curvas, y parece que cuanto más cerca estás de algo, más lejos te encuentras. Por eso quiero evitar estas ganas de complicarme la vida con cualquier cosa, para que me la compliques tu. Porque quiero que seas tu la única, y perfecta excusa para salir los domingos lluviosos de resaca, y para quedarme hasta las tantas con los ojos rojos de la luz del teléfono. La mayor excusa para quedarse dormido viendo una película romántica. La mayor excusa para volver a ser feliz, para dejar de perder y empezar a perdernos juntos de nuevo.


Eres la chica que siempre he querido para mí. Una chica que le encanta quedarse hasta las tantas viendo películas, series, o leyendo libros. Que se queda las noches en vela pensando. Escuchando canciones en bucle sin querer saber nada más del exterior. Que cuando se levanta por las mañanas está de mal humor, o quiera hacerte el amor para después volver a seguir durmiendo. Que mejor que no le hables hasta que se lave la cara y se quite las legañas, si no estás muerto. Una chica que odie su pelo, y que lo lleve mojado porque llega tarde a una cita. A tu cita. Que llegue tarde porque su armario es un problema, porque nunca sepa que ponerse. Se pruebe ropa, hasta acabar poniéndose cualquier cosa con la que está preciosa, y terminar con todo el armario repartido entre la cama y la silla. Seguro que habrá a gente que le parezcas una chica normal. Pero aún con tus defectos, eres la chica más guapa del mundo, y que quiero para mí.




Me sigo acordando de cada momento que pasamos juntos. Recuerdo el olor a tu colonia. Lo graciosa que estabas con las uñas mal pintadas, después de estar todo el día debatiendo a ver de que color te quedaban mejor. Las madrugadas de verano con los amigos, y a solas. Poner películas y que acaben en sexo. Sonreír de buena mañana con un texto escrito mientras dormía. Que me acompañes a Pull&Bear a comprarme pantalones para que solo te fijes en mi culo. Grabar la fiesta en una discoteca borrachos. Ver el vídeo al día siguiente y que no se viera una mierda. Tocarnos por debajo de la mantita, y por debajo del vaquero. Las cenas juntos. Las cenas viendo capítulos repetidos de Como conocí a vuestra madre. Que me cuentes la historia de Lily y Marshall y que no me entere de nada. Volver a no dejarte hablar en todo el camino contándote mis entrenamientos. Las noches que no salimos, pero que nos quedamos hasta el amanecer en cualquier portal. Los piques cuando juega el Atlético contra el Barcelona. El tonteo que tenemos cuando estamos juntos, y te despeino. Esa foto que estuviste a punto de romper, pero que ahí sigue. La foto que sigo teniendo en mi cartera. El peluche que sigue vigilándonos mientras dormimos. Las siestas con poca ropa. El poncho en invierno que no me deja besarte. Cuando te tumbas en mi pecho. Cuando teníamos que volver a casa a por tu DNI para seguir la fiesta. Cuando te besaba la boca. Esa boca... que hasta el sol sale para verla cuando sonríes.


Que jodidamente perfecto fue ese día a que si. Nuestro primer viaje. Nuestro viaje y nuestra vuelva con los perritos que tanto te gustan. El día que perdiste el móvil, porque eres una cabezota. Que nosotros eramos uña y carne. Un bloque sin fisuras por mucho que la gente quiera hacer parecer lo contrario. Que mas daba lo que hiciéramos, si nos salía bien. Si nos arriesgábamos a todo, y nada no salía mal. Nada. Eramos una flecha que no paraba y que siempre llegaba a su destino.



Granada. Esa ciudad que te enamoró a ti de ella, y de mi. Y si, no me he equivocado. Ese dia te diste cuenta que realmente estabas enamorada de mi. Que no podías vivir sin mis besos, y sin mis mordiscos en las mejillas. Sin una lágrima de vez en cuando, y sin un abrazo cuando más lo necesitabas. Sin mis sorpresas, ni mis peluches cuando únicamente tienes ganas de llorar. Que no podías vivir sin nuestras noches de sábado haciendo el amor, matando las ganas, para que después volvieran a resucitar. De prisas por llegar tarde de fiesta con nuestros amigos porque se nos ha alargado la ronda de besos de después.

Que me dijeras que no hacía nada, que simplemente lo hacía y punto. Que te decía que hicieras lo que quisieras, y me hacías a mi. Que querías que quedáramos mas tiempo a solas y te encantaba probarte mis guantes porque te hacían las manos enormes. Que te encantaba, y te sigue encantando que te llame orejona. Que hacíamos imposibles por vernos juntos, y hacíamos todo lo posible por pasar una noche juntos.

Que no podíamos vivir sin nuestras peleas por a ver quien se llevaba más mantita. Nuestras competiciones de haber quien tenía más cosquillas y los pies más fríos. Que te acompañara a casa y se hicieran eternas las despedidas, para que así pasara menos tiempo hasta verte. Nuestros regalos de navidad que te los traía Papa Noel. Nuestros cines, aburridos cines. Nuestras pizzas y palomitas de colores. Nuestros hielos por los pezones. Al fin y al cabo, no podíamos dejar de vivir sin nada de eso.




Se que no. Que no vas a querer verme después de todo lo que ha pasado. Que ni mucho menos vas a querer volver conmigo. Que no quieres hablar conmigo ni preguntarme que tal estoy. Si he llorado mucho, o no. Yo quiero que no queramos bien, que cada uno viva su vida pero que no deje de vivir en la del otro. Que salgas con tus amigas, te emborraches, y me llames diciendo que te tienes que volver a casa sola para cuidarte en la vuelta. Que quiero hablarle a todas, de ti, con esa sonrisa que no se me quita de la boca cuando te tengo a ti en ella. Necesito que hagas en todo momento lo que necesites para ser feliz, que te llene en cada momento. Porque sabes que voy a estar ahí. Porque sabes que, aunque ahora no quieras ni verme y no quieras aceptarlo, soy el único capaz de despejar todas tus X.


Igual esto es solamente un error más que cometo. Igual esto ni llegarás a leerlo, pero me encantaría que llegaras porque esto es lo más importante que te voy a decir. Hoy es domingo y no he dormido absolutamente nada. Los domingos son más donde las personas piensan. Piensan de más. No quiero excusas ni mentiras, las verdades por delante que es lo que siempre nos ha caracterizado. 

Me decías que tenías miedo de que si volvíamos a intentarlo nada iba a salir bien, cuando hemos pasado un verano espectacular. Un verano donde hemos compartido mil cosas, y ni si quiera eramos novios oficiales. Donde todo de truncó, porque igual tu te fijaste en otro o igual no, me da lo mismo. Pero que no te digan que no puedes hacer algo, y que no te digan que algo va a salir mal sin ni si quiera haber hecho la locura de arriesgarse hasta el final. 

Me decías que si volvíamos nada iba a ser igual. Pero es que claro que no va a ser igual, iba a ser mucho mejor. Íbamos a poder tener mas intimidad, mas tiempo juntos porque ya casi que teníamos confianza con las familias. La posibilidad de ir donde queramos. Que queremos ir a Granada, a Granada. A Cordoba, a Sevilla, donde fuera pero contigo. Miles de planes que, según tú, jamás iban a superar lo nuestro y yo se que si.

Que se que esto es un error lo que estoy haciendo. Que no me esperaba para nada lo de anoche. Pero que con el tiempo se que se pasará, y con el tiempo se que nuestro amor será mas maduro que nunca. Te iba a decir de quedar hoy, para bueno, llevarte a un lugar precioso. Se que soy el único capaz de hacerte sentir en el cielo, y como si las piernas te flotase, como si el momento del último beso quisieras repetirlo cada día por las mañanas. 

Te quiero muchísimo Beatriz. Piensa todo, más que nunca, ¿vale?. Igual no es el momento, pero nunca olvides quien te hizo feliz en algún día, y vuelve a por esa felicidad. Ven,  porque ese día sera el mejor de mi vida, y de la tuya. Te lo aseguro.

Te quiero muchísimo.


viernes, 7 de octubre de 2016

...

No sé ni como empezar. Todas las cartas que te había hecho hasta ahora, durante estos dos años y tres semanas, las había hecho con gusto y con, siempre, la intención de una sonrisa en tu cara al finalizar. Esta, la hago más por obligación que por otra cosa.

Esto es una jodida mierda, la verdad. Me he dado cuenta que no quieres saber nada de mi, en el tema noviazgo claro. Que eso, sí, eso de ser pareja ya no es para nosotros dos y aunque a mi me costaba asimilarlo, me daba miedo el reconocer que tú ya no querías compartir más tu vida conmigo, y aunque parezca increíble y no lo tenga superado, es una decisión que tomaste.

La vida es como un juego en el que hay dos opciones. Arriesgarse, saber que puedes perder. Y no arriesgarte, perdiendo directamente. Sé que te vas a arrepentir, o al menos, se que me vas a echar tanto de menos como te echo yo. Estoy seguro, que aunque ahora no lo creas, me vas a echar de menos. Porque se que no vas a encontrar a nadie como yo, igual que yo no voy a encontrar a nadie como tú, alguien que me cuide tanto desde el momento en el que nos conocimos, y que se que lo seguirá haciendo.

Contigo he pasado momentos indescriptibles, imborrables, inmejorables, e irrepetibles. Porque no quiero volver a repetir la vida que he pasado contigo, porque se que pase lo que pase, jamás podré llegar a ser lo feliz que he sido contigo, y no quiero vivir en una espera permanente por alcanzar el punto donde es imposible llegar. Donde ya puse el listón tan alto, que no se puede mejorar.

Aunque crea que todo se ha destrozado por rayadas, opiniones de la gente y gente que se ha metido por medio no dejándonos a nosotros ser feliz en la que denomino, segunda etapa, estando más pendientes de que tu simplemente no te besaras conmigo a que tu fueras feliz. Y me jode, porque por esas mismas cosas acabarás pensando que igual no cogiste la opción correcta, y que era mejor volver a intentarlo conmigo porque ambos sabemos que iba a salir bien.

Pero que más da ya. Esto es pasado, tú pasado. No quiero llorar más, no quiero volver a pasarme noches en vela para ver si tu has subido alguna foto para ver lo preciosa que estás. No quiero volver a imaginarte que estás en los brazos de otro y que  yo me muera por dentro. De rabia, dolor, yo que se, y que mas da.

Igual no acabamos de la mejor forma posible. Por nuestra culpa, por no cortar y ya, aunque esté remedio si fue peor que la enfermedad. Porque las enfermedades se curan, pero cuando ya no podemos cambiar el pasado es cuando ambos pensamos en como podríamos hacerlo mejor. Pero también te digo, que si ese fue nuestro error, volvería a cometerlo cien veces más por mucho que supiera que esto acabaría así, porque prefiero medias tintas contigo que todo lo demás.

No sé si hago bien, o si esto te va a importar mucho, si lo leerás rápido y pasarás a otra cosa. Si te pararás a pensar en mí, o simplemente lo ves como el pan de cada día, como una noche más en la oficina.

Ojalá hubiera sido la cosa que otra manera. Porque si dices que en tu cumpleaños ya pasaba esto, el ultimo buen día fue el día del hostal, ese fantástico día que pasamos juntos por la noche y que, joder, me encantaría volver a repetir. Me encantaría volverte a tener que pegar codazos para que me dieras más manta y te enfadaras conmigo en pijama y con cara de mucho sueño.

Echo muchísimo de menos tu olor, tu tacto, y que seas los sentidos que tienen mi vida. Porque los mejores momentos los he pasado contigo. En mis mejores recuerdos siempre has estado tú. Y no quiero que suene a despedida, porque se que vas a volver, tarde o temprano, de una forma u otra. Pero joder, si mi vida ha sido mejor, gran parte ha sido porque tu has aparecido en mi vida, he aprendido a ser mejor chico, y he pasado momentos en mi vida que jamás podré volver a repetir. Ni mejorar. Y si, todos gracias a ti. Muchísimas gracias por todo.

El momento de decirle adiós a alguien que amas es el momento más difícil de tu vida. Te voy a ver en unas horas, y todos estos mensajes se me van a volver a pasar por la cabeza y voy a querer volver contigo. Pero la decisión está tomada. Y se que pase lo que pase, vas a estar bien, porque en todo momento me vas a tener para lo que tu quieras. Que quiero que seas responsable. Y que te adoro, y que eres lo mejor que me ha pasado nunca. La decisión está tomada. Ahora, toca seguir hacia delante con la huella de haber pasado el mejor capítulo de mi vida.

PD: Ojalá nos encontremos en otra vida, porque solo esa vida podrá superar el capítulo que he podido escribir contigo.

PD II: Subiré todas nuestras fotos aquí, para que las tengas.

PD III: Has sido, eres y serás lo mejor que me ha pasado. Te quiero.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Perdamos el norte, o lo que sea

Esto es insoportable.  Es muy difícil. Es un momento muy importante de nuestras vidas, aunque tengamos muchísimo camino por recorrer tanto juntos como separados. 

Es raro, porque aunque en este momento aunque te repita mil y una veces que quiero que me eches de menos, que no tenemos que hablar, y que no tenemos que vernos, quiero todo. Quiero todo contigo. Quiero volver a estar esperándote media hora en tu balcón esperando a que bajes tan preciosa como siempre. Quiero ser el primero que huela tu colonia nueva. Quiero tener que joderme sin poder besarte en los labios porque te los acabas de pintar.

Esto es raro. Muy raro.

En esto siempre se nos ha dado muy bien ser unos cobardes. Al principio nos daba miedo a darnos la mano, y luego simplemente a discutir por cosas que nos molestaban. Tonterías al fin y al cabo. Pero ahora se nos está dando muy buen ser unos cobardes en esto, en lo que nosotros, sí, tu y yo tenemos. Estamos dejando de lado una valentía cuando lo que nos marca en nuestra vida son los errores, y volver a aprender de ellos. Es volver a recaer en una herida, porque así se curará.

Pero no quiero que dejemos de lado la valentía cuando simplemente somos uno. Cuando te regañaban tus padres por llegar tarde mientras estabas conmigo en un parque. O en el coche. Cuando llegabas tarde sin saber ni siquiera que hora era, porque no te importaba. Porque te daba igual llegar tarde, o temprano, si el motivo era que estuviéramos juntos.  Y sí, ser valiente significa no volver a diferencias entre tarde y temprano. Porque, si el amor existe, tarde o temprano volveremos a las mismas redes que nos envolvieron en alguna ocasión. Y no debemos dejar de ser valientes. No debemos dejar esa red.

No quiero volver a darte un beso de despedida por la noche. Quiero volver a despertarte de una larga noche de posturas extrañas, calores, y enfados por ver quien tiene más sábanas de los dos. Quiero despertarte con cosquillas y que te enfades, y me des la espalda porque quieras dormir cinco minutos más. Que no seas ni capaz de abrir los ojos, y yo no sea capaz de dejar de mirarte las mejillas rosadas y el pelo despeinado cuando te levantas. 

No sé si esto es un error. No sé si me estoy equivocando en seguir intentándolo. En seguir a pie de cañón. En seguir queriendo volverte a ver en cada instante. No lo sé, porque esto es muy raro. Pero yo soy de los que si se equivocan, se vuelven a equivocar por si acaso la primera vez no me equivoqué bien. Porque hay equivocaciones que no son errores, sino aciertos, y tu eres mi mejor acierto

Siempre me has dicho que no tenga las expectativas altas. Que no sea optimista con lo nuestro. Y, pese a que no te lo creas, no soy de tener expectativas muy altas. 

Cuando estoy en mi cama y te echo de menos, me acuerdo en cada momento de ti, y te imaginaba como la chica más guapa del universo. Luego te veía, y lo eras más de lo que me había imaginado.

Me quedo con esta frase, de Iago de la Campa, porque define exactamente nuestro deseo, nuestra pasión, y también nuestro amor. 

"Si nos dejamos para mañana, que sea porque no queremos que se acabe hoy, no porque falten ganas. Y siempre dejabas para mañana lo de matarme, aunque se que te morías de ganas".

Te quiero mucho Beatriz. Eres mi mayor descubrimiento, y ojalá podamos seguir descubriendo muchísimas cosas más. A ti, y a mi. 

PD: Lo siento por ser a veces tan enfadica.
PD (II): Preciosa.

miércoles, 8 de junio de 2016

Me enamoré


De todas las mujeres que hay en el mundo, me enamoré de ti.
Me enamoré de tí, y de tu sonrisa porque me importaba una mierda lo que pasara si tu sonreías. Eso es lo que quería. Me enamoré de tu boca. De cada palabra. Me gustaba incluso cuando te enfadabas y me ponías morritos para que fuera por detrás y abrazarte para no dejarte ir. Me enamoré, así de claro.

Me enamoré de la forma en que me mirabas. Me enamoré de tus ojos,  aunque tu siempre dijeras que eran feos porque no eran de ningún color especial. Me enamoré de cuando cantabas en bajito. De cuando me cogías fuerte de la mano y me abrazabas porque tenías miedo, y te tenía que acompañar hasta arriba de la escalera de tu portal para que no te pasara nada. Me enamoré de lo tonta que te ponías. De cuando nos vacilábamos y siempre acababa en un abrazo porque si no nos enfadaríamos. Y esos abrazos son los que extraño.

Me enamoré de cuando no querías que te mirase mientras comías. Y de cuando te tapabas la cara diciendo que estabas fea, porque llevabas todo el día en casa sin peinarte. Pero lo que no sabias, es que para mí siempre estabas preciosa. La más preciosa del universo.

Me enamoré de las ganas que tenías siempre de estar conmigo. Siempre dispuesta a verme. Joder, de veras que me gustas. De verdad, me encantas. Me enamoré cuando jugábamos a tu tener tus manos rodeando mi cuello, y estar a menos de dos centímetros de mi boca sin besarnos simplemente para ver quien aguantaba más. Y ahora, extraño ser el perdedor simplemente por poder volver a besarte.

Me enamoré de tu vergüenza. De tus mejillas coloradas. De tus nervios antes de cada examen, y tener que mandarte muchos mensajes de ánimo. Me enamoré no de lo perfecta que eras, sino como eras de diferente y como conseguías hacer que me sintiera único. De tu manera de quererme.

Me enamoré de todas nuestras conversaciones que tanto nos costaba borrar. De todas nuestras fotos juntas, que no son pocas. De tus maneras de intentar ponerme celoso, y de lo mal que te sentaba cuando lo hacía yo. Nunca te he podido decir todo lo que pienso cuando escucho 'Matemática de la carne' y pienso en ti. En nuestra canción. En que por fin te encontré.

Me enamoré de tus enfados cuando te imitaba con voz ridícula, y de como corrías detrás de mi para que te diera la nariz. De como me cuidabas, y de como te sentías cuando estabas conmigo. De nuestros mil momentos. Porque sí, sigo enamorado. Sigo enamorado de cuando me hablabas susurrando por teléfono para que no se enteraran tus padres, y de cuando te enfadabas porque no me daba cuenta que te habías rizado el pelo.

Y es que nunca te lo he dicho, pero extraño tu risa, y el olor de tu pelo. Porque sigo enamorado de ti. Y no quiero que este sentimiento acabe nunca.



Por eso estoy haciendo todo esto. Cuando te veo no se me caen las bragas, pero sí el mundo. Se me para el mundo, y se me cae. Se me dilatan las pupilas y se me dispara el corazón a mil por hora. Se me entrecorta la respiración, y me pongo nervioso cuando me miras. Porque llevo 45 días que no me reflejo en tu mirada, porque cuando me miras agacho la cabeza avergonzado. 

Porque estaba detrás tuya y no podía dejar de mirarte el culo. Y estabas a mi lado, y lo único que se me pasa por la cabeza es darte un pellizco y acariciarte el brazo, como si no te dieras cuenta. Porque esos momentos son los que me llenan de felicidad, el saber que estás y vas a estar ahí.

No me merece la pena nada más que no se llame Beatriz.

Somos la pareja perfecta. Para estar juntos. Y si tu te quedas, yo me quedo.

Porque llegaste de repente, sin esperarlo. Como uno de esos huracanes de asolan todo a su paso. Porque eras aire fresco, pero arrasaste, destrozaste todo, y te fuiste sin avisar. Dejaste mi vida removida, pero quería que estuviera así. Y aunque he intentado volver a organizarla, sigo queriendo que ese huracán vuelva a mi vida y vuelva a destrozar todo de repente, pero que esta vez no se vaya.

Podría dar todo de mí, para un algo de tí. Aunque seamos diferentes, y simplemente, vayamos a velocidades diferentes.  Tu más lento, yo más rápido. Sea justo o injusto. Juntos eramos felices. Y me da lo mismo que yo llevara la sexta velocidad puesta y tu siguieras con el freno de mano. Porque al final todos los caminos llegan a las ruinas de Roma, como si hubiera pasado tu huracán por allí. Como si ya hubiera estado. Como si ya me hubieras querido una vez. Porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. Y que más da si es más despacio o más deprisa. Al final, siempre gana la tortuga.

Porque no se si esto que estoy viviendo es el amor. O lo era antes. Pero he visto como arde un colchón cada vez que nos sonreíamos. Cada vez que te tumbabas en mi cama, que siempre te ha encantado, y te quedabas dormida. Cada vez que te besaba. Cada vez que me besabas, y me arrancabas la camiseta para hacerme un masaje. Cada vez que, sí, que hacíamos el amor, mi colchón ardía. Y me importa una mierda volver a quemarme, porque quiero volver a sentir el calor de las brasas, y volver a respirar el humo del fuego. Aunque eso, acabe conmigo. Quiero volver a estar contigo. Quiero, que estés conmigo.

Que quiero demostrarte que estar conmigo es lo mejor que nos ha pasado en la vida. Que los astros se alinearon el día que nos conocimos, porque posiblemente no hubiéramos vuelto a conocernos nunca. Que me da igual que seas una puta pared de hormigón. Es que me da igual. ¿Qué me tengo que estampar una y mil veces? Pues yo me estampo. Que me da igual.

Porque si quisieras venir conmigo me tiraría de cabeza al mar con una balsa hecha con tres palos. Aunque largarnos de este barco, fuera ahora una locura. Pero también es una locura estar así, como estamos ahora. Te quiero. Y no pienso dejar de hacerlo por muchos arpones que me dispares. Estoy enamorado de ti, por eso tengo ganas de decirte que...





martes, 7 de junio de 2016

Ya te he encontrado.

Un día menos. Hoy he estado preparando todas las sorpresas. Y tengo que escribir esto a toda prisa para llegar a mi cita contigo. Porque no quiero llegar tarde. Tarde como tú. Porque para mi siempre vas a llegar tarde, porque siempre voy a querer que llegues antes.

Que ganas tengo de volver a verte. Volver a estar contigo.

"Porque hay personas por las que perderías todos los trenes del mundo con tal de quedarte un ratito más". Y contigo, no volvería a coger ningún tren nunca más. Porque ya he encontrado a la chica que quiero para mi. Ya te he encontrado. Porque para mi eres la única que merece el tiempo, la pena, y la alegría. Eres la que haces noches únicas de noches sin planes. Como aquella noche en el banco del parque, que se movía. O cuando nos íbamos los dos juntos al césped, para tumbarnos y darnos un masaje mientras comemos chuches. Porque contigo aprendí a dejarme llevar en momentos y no rendirme nunca por las cosas que realmente merece la pena.

Y para mí, eres la única que haces que todo mi tiempo sea alegría. Un día menos.

lunes, 6 de junio de 2016

No pienso en otra cosa.

Ayer, por sorpresa me dijiste: "Sí, me gustas mucho", aunque no me quisieras decir el por qué. Y alomejor es que no lo sabes, alomejor te gusto y punto. Y es algo que no vas a poder saber. Como cada vez que te miro. No se que pasa, pero se me cae el mundo. Y no voy a explicar el por qué, porque no puedo. Simplemente se me cae, y punto.

Y es que nadie nace sabiendo. Y cuando nos conocíamos no sabíamos que nos gustaba a cada uno de nosotros.

Y cuando nos conocíamos no sabia cual era tu helado favorito. Tu serie favorita. Ni si quiera sabia si te iba a gustar la primera colonia que te regalé. No sabía de que color eran tus bragas, hasta que lo descubrí. No sabia si te iba a gustar dormir abrazados, hasta que lo hicimos. No sabía ni si quiera si ibas a querer pasear de la mano hasta que nos dolieran los pies. O si íbamos a pasar los inviernos muertos de frío, hasta que se nos quedaran morados los labios, hasta que nos quedamos helados sentados en un banco.

No sabia si te iba a gustar jugar a la consola conmigo. O no sabia si te iba a gustar cenar, e ir al cine a ver una película juntos, aunque esta fuera lo menos importante. No sabia si te iba a gustar nuestras despedidas en el portal. Pero es que yo no sabía muchas cosas de ti, ni de mi, hasta que di contigo.

Pero es que todas estas cosas, no solo te han gustado. Sino te gustan. Te encantan. Y quiero volver a repetir todos y cada uno de ellos.

¿Tu no?. No pienso en otra cosa. Cuidar a tus niños, contigo, llevándolos al parque. Volver a pasear de la mano. Volver a darnos crema en la piscina para no quemarnos. Volver a saber de que color llevabas las bragas sin verlas. Volver a hacerte sorpresas cuando estabas triste para que estuvieras feliz. Volver a comprarte chocolate de Kinder. Volver a enfadarme porque llegabas tarde a nuestras citas, o porque no me abrías el portal porque estabas arreglándote.

No pienso en otra cosa que volver a sacarte a bailar una bachata, porque se que no me volverás a rechazar. Que volverás a bailar conmigo. Aunque te pise, y no me entiendas. Porque no pienso en otra cosa que ayudarte a quitarte los tacones después de una noche de borrachera porque te duelen los pies. Sí, esos tacones que me dejan sin palabras. Volver a verte con tu moño de domingo por la tarde mientras ves una película mala que echan en televisión.

Ya sabes, no pienso en otra cosa.

No pienso en otra cosa que saber que pensarás cuando leas todo esto. Porque puedes pensar que estoy loco, que te entre el miedo y huir, o que pensarás en ponerte lo primero que pilles en tu armario y hacer de mi tu rincón favorito.

Pero ahora, muñeca, dame la mano, que tu y yo vamos a arrasar con todo. Que uno vuelve. Y volver es bueno siempre y cuando te haga reír.

domingo, 5 de junio de 2016

Pase lo que pase

No se que hubiera pasado de la humanidad si no se hubiera arriesgado a viajar a la Luna. Que hubiera pasado de nosotros dos si no nos hubiéramos arriesgado a dar el primer beso. Que hubiera pasado, si no nos hubiéramos arriesgado a hablar. Al primer pellizco, ¿te acuerdas? Sí, nuestros primeros pellizcos. Pellizcos igual que los de ahora.

Al final, todo vuelve a su cauce.

Al final siempre todo vuelve. El asesino siempre vuelve al lugar del crimen.

Ahora, tengo mucha ilusión. Acariciarte la espalda. Volver a sentir tu piel. Quedarme con tu nariz. Tocarte la cara. Cosas que me llenan de felicidad. Que me llenan de ganas, de ilusión por continuar. Por arriesgarme. Porque se que puede salir mal, porque se que en este momento que estés leyendo esto pensarás eso de: "Carlos, que difícil lo haces todo siempre.". Pero rendirse no es para mí, y lo fácil aburre. Te quiero a ti. Aun sabiendo que todo puede salir mal. Aun sabiendo que cuando acabe todo esto, este día que leas esto,

Entiendo que todo no salga como quiero. Que al final de este día no acabe besándote. Entendería que volvieras a pensar lo que siempre me dices. Y que posiblemente, después de este día se me acaben las ideas para volver a reconquistarte.

Pero hoy no es ese día. Hoy no pienso en un no. Hoy pienso en que al final del día acabes diciéndome que me quieres. Y ni si quiera me paso por la cabeza que esto es un error, pero un error maravilloso. Porque me acuerdo de la primera ve que nos vimos. La primera vez que nos besamos. Pero nunca quiero acordarme de olvidarte, de pasar página como si nada pasara. De no luchar más. De saber que no voy a volver a ver tu sonrisa a menos de dos centímetros de mi.

Porque si hablamos de distancias, es muy fácil perderse.

40000 kilometros de tierra alrededor del mundo. Pero tu sonrisa me sigue pareciendo el mejor rincón para perderse.

Y no, hoy no me olvido de decirte que te quiero.

Y recuerda, que todo asesino vuelve al lugar del crimen.


viernes, 3 de junio de 2016

Sin ti no quiero.

Los dos somos la pareja perfecta. Hasta hace unos días, unos simples días, siempre lo decíamos. Siempre lo decía todo el mundo. Y lo sigo pensando.

Circunstancias. Simples circunstancias hacen que ahora sigamos siendo la pareja perfecta, pero sin serlo. Ser como Nueva York sin sus rascacielos, o como Hamburgo sin el caudal del río Elba.

Sin ti soy, pero no soy. Y cuando estamos juntos, somos la mejor pareja perfecta, pero no somos. Y no quiero. Quiero todo, pero lo quiero contigo. Quiero todo, muy poco a poco, pero todo.

Que sin ti somos como Galicia sin lluvia.
Como Liverpool sin los Beatles.
Paris sin la Torre Eiffel.
O Roma sin sus ruinas.
Moscú sin la plaza roja.
Los Angeles sin el paseo de Hollywood.
Y China sin su Gran Muralla.

Tu sin mi, es como un vaso que está vacío. Que estar, está. Pero no.
Como ir a pasear sin una mano a la que agarrarse.
Como una cena romántica sin compañera.
Con velas, sin cera.
Con dos cubiertos, para usar uno.
Como una cama de matrimonio para ti solo.
O una como la mía, que es tuya.
Como una canción sin que nadie la baile.
Como follar sin ganas.
Como besar sin estar debajo de una manta.
Como una película, sin to comiendo palomitas.

Que poder, puedo. Pero no quiero estar sin ti. Tu me completas.
Tu me haces mejor.

jueves, 2 de junio de 2016

Tengo ganas de ti

Un día más en la oficina. Sin ti. Y no soporto más. La primera película que vimos,  Tengo ganas de ti. Menudo completo desastre, ¿recuerdas?. No cambiamos en mi cama, y ni si quiera nos gustaba la película. Ahora, mucho tiempo después, sigo diciéndote lo mismo, tengo ganas de ti.

Tengo ganas de que no nos acabemos, de no volver a despedirnos más. Tengo ganas de quitarnos los miedos, para darnos los abrazos. No quiero volver a valorar cuando eramos realmente felices juntos, quiero serlo. Tengo ganas de ser feliz contigo. Tengo ganas de volver a ser tu. Tengo ganas de ti, porque no busco nada más que tu tú.

La persona que de verdad quieres es aquella que piensas cuando te vas a dormir, y la que no te da lo buenos días si no te los hace. Y esa eres tu. Esa persona, que adoro, eres tu.

Por eso tengo ganas de ti.

Tengo ganas de ser tu llamada en las noches aburridas. De ser tu abrazo cuando hace frío. De ser tu asiento cuando no hay sitio en el banco, y cuando lo hay también. Tengo ganas de que vuelvas a ser mi cena; y cenar juntos. Tengo ganas de volver a revivir esa película en la que no cabíamos en mi cama de 90. O en tu cama. O  tu coliseo. Tengo ganas de volver a ser quien te guarde los pendientes. Y volver a mi casa porque te has olvidado el móvil en mi coche. De volver a ser tu última despedida. Y tengo ganas de no tener nunca más que despedirnos.

Tengo ganas de ti.

De pasear de la mano.

De ti.

miércoles, 1 de junio de 2016

626

626 días desde que por fin pude besar tus labios. Han pasado 626 días. ¿Y por qué me he esperado hasta hoy para decirlo?. Sí, 626 es capicúa y suma 14. Nuestro número.

Es difícil no hablar contigo. Solo ver tus conexiones, y pensar en si es bueno darte una sorpresa. Que sepas que sigo ahí, pese a todo, sigo ahí. Pero lo mejor de estar enamorado es el silencio. El silencio que se crea cuando nos miramos a los ojos. Porque digamos lo que digamos, jamas se podrá asemejar al silencio cuando nos miramos a los ojos. Y eso, es el amor.

Que te quiero. Que te echo de menos, y eso nunca va a ser un problema. Nunca lo será, porque hacerlo me hace grande y me hace mejor.

"Olvídate. Pasa página". Eso me dicen. Como si fuera fácil pasar página. Como si fuera fácil olvidarse de esa página marcada con un post-it. Como si fuera fácil dejar tus rutinas. Como si fuera fácil dejar la piel que me arropó en mis peores momentos. Porque no, en ningún lugar he podido ser más feliz que entre tus brazos.

Me sobran motivos para quedarme contigo.

martes, 31 de mayo de 2016

Quiero la perfección

Sabes que no soy conformista. Sabes que no quiero algo que no sea lo perfecto. Y sabes, que quiero que esto acabe de la mejor forma posible. Por eso quiero dejar mis lecturas en papel, para poder acabar por tu boca.

Y es que tú en todo momento has sido lo que buscaba. Y no te he buscado, ni si quiera fue amor a primera vista. Pero me iba enamorando de todo lo que tienes. De tu voz. De tu pelo. De tu manera de hacer reír. Y de tu manera de quererme. Y es que me gustas porque eres como yo pero en versión tú.

Quiero volver a decirte que te quiero. Y un te quiero es un segundo de valentía. Un segundo en el que  me lleno para poder expresarte todo lo que siento. Si, que te quiero. Y después de ese segundo de valentía, no tengo ni idea de lo que puede pasar. Pero me importa una mierda que al final las cosas no salgan como queramos. Porque no lo se. Porque vale más ser valiente, a no intentarlo por temor.

Sin embargo, yo solo me imagino lo precioso que puede ser arriesgarse, y que todo salga bien.

Quiero que salga bien. Y si sale bien, el mundo cambiará. Pero el mundo no lo cambiamos ni tu ni yo. Lo cambia  tu sonrisa, y mis ganas de hacerte sonreír. Así que prepárate, porque curvar tu sonrisa son todos los planes que tengo.

lunes, 30 de mayo de 2016

Sin miedo.



Ayer estuve contigo, y te dije que no tenías ni idea de lo que rondaba por mi mente. Tengo todo. El lugar, el momento exacto, el como, el motivo, y el todo. Pero lo único que no tengo es miedo. Miedo al no. Miedo al que tu ya no quieras hacer tu vida conmigo.

Ayer cuando estuve contigo, sentí que estamos lejos. A 1000 kilómetros de distancia. Pero a la vez cerca. Cerca como el primer día que nos besamos.

Lo bonito de esta vida es saber con quien sí, y con quien no. Te lo dije. Y yo tengo claro que dejaría todo por ti para tener todo contigo. Dejar de darte, para empezar de nuevo a compartir. Tenemos que saber por quien lanzarnos. Y se que merecerá la pena todo el esfuerzo. Todas las noches sin poder dormir mientras te pensaba. Porque después de que leas esto, ni tu ni yo seremos los mismos. Nunca.

Mientras pueda aprovechar la más mínima oportunidad, pienso ir a por todas. Sin miedo. Sin dudar. Sin tambalearme. Y si lo hago, que seas tu quien me agarre.

Y no, no es que no pueda hacerlo sin ti. Claro que puedo. Pero es que no quiero hacerlo. No quiero si no es contigo.

Este es el momento. El momento de dar el todo, para que no quede nada más que nada. Es el momento de no tener miedo. De no rendirse. De no tirar la toalla, porque la única toalla que voy a tirar es la tuya cuando salgas de la ducha.


domingo, 29 de mayo de 2016

35 días después.

Hoy, aunque te parezca una locura, tengo más claro que nunca que te quiero. He conocido en este mes y muy poco a mucha gente. Gente majisima. Pero al fin y al cabo, gente incomparable. Incomparable contigo.

Beatriz, estoy enamorado de ti.

Estoy enamorado de alguien con quien busqué simplemente empezar una hoja en blanco, y al final, quise empezar una novela con ese nombre. Con quien no buscaba ni la diferencia, ni la perfección, pero que sin querer encontré las dos cosas.

Y es que ya no le tengo miedo a nada. No tengo miedo a ser diferente, y a hacer lo que no te esperas, aunque la cague. Aunque la cague mucho. Pero sabes que no quiero conformarme. Que quiero volver a conseguir tu abrazo en las despedidas en tu portal. En tus caricias cuando sabes que todo me va mal. En tu pensamiento en las noche de insomnio; y en tus sueños cuando si puedes dormir.

Quizás después de todo lo que ha pasado, no seamos mucho más que unos desconocidos. Pero también eramos unos desconocidos en el principio. Antes de que te gustara. Antes de que te enamoraras de mi. Y si ya lo hiciste una vez, ¿por qué no dos?

viernes, 13 de mayo de 2016

.

Si has llegado a esto, es que has completado todas las pruebas y estas capacitada de descifrar el mensaje del corazón del medio, y leer la carta de la tapa.

A=0
B=1
C=2
D=3
E=4
F=5
G=6
H=7
I=8
J=9
K=A
L=B
M=C
N=D
Ñ=E
O=F
P=G
Q=H
R=I
S=J
T=K
U=L
V=M
W=N
X=Ñ
Y=O
Z=P