jueves, 2 de junio de 2016

Tengo ganas de ti

Un día más en la oficina. Sin ti. Y no soporto más. La primera película que vimos,  Tengo ganas de ti. Menudo completo desastre, ¿recuerdas?. No cambiamos en mi cama, y ni si quiera nos gustaba la película. Ahora, mucho tiempo después, sigo diciéndote lo mismo, tengo ganas de ti.

Tengo ganas de que no nos acabemos, de no volver a despedirnos más. Tengo ganas de quitarnos los miedos, para darnos los abrazos. No quiero volver a valorar cuando eramos realmente felices juntos, quiero serlo. Tengo ganas de ser feliz contigo. Tengo ganas de volver a ser tu. Tengo ganas de ti, porque no busco nada más que tu tú.

La persona que de verdad quieres es aquella que piensas cuando te vas a dormir, y la que no te da lo buenos días si no te los hace. Y esa eres tu. Esa persona, que adoro, eres tu.

Por eso tengo ganas de ti.

Tengo ganas de ser tu llamada en las noches aburridas. De ser tu abrazo cuando hace frío. De ser tu asiento cuando no hay sitio en el banco, y cuando lo hay también. Tengo ganas de que vuelvas a ser mi cena; y cenar juntos. Tengo ganas de volver a revivir esa película en la que no cabíamos en mi cama de 90. O en tu cama. O  tu coliseo. Tengo ganas de volver a ser quien te guarde los pendientes. Y volver a mi casa porque te has olvidado el móvil en mi coche. De volver a ser tu última despedida. Y tengo ganas de no tener nunca más que despedirnos.

Tengo ganas de ti.

De pasear de la mano.

De ti.

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