Hoy, aunque te parezca una locura, tengo más claro que nunca que te quiero. He conocido en este mes y muy poco a mucha gente. Gente majisima. Pero al fin y al cabo, gente incomparable. Incomparable contigo.
Beatriz, estoy enamorado de ti.
Estoy enamorado de alguien con quien busqué simplemente empezar una hoja en blanco, y al final, quise empezar una novela con ese nombre. Con quien no buscaba ni la diferencia, ni la perfección, pero que sin querer encontré las dos cosas.
Y es que ya no le tengo miedo a nada. No tengo miedo a ser diferente, y a hacer lo que no te esperas, aunque la cague. Aunque la cague mucho. Pero sabes que no quiero conformarme. Que quiero volver a conseguir tu abrazo en las despedidas en tu portal. En tus caricias cuando sabes que todo me va mal. En tu pensamiento en las noche de insomnio; y en tus sueños cuando si puedes dormir.
Quizás después de todo lo que ha pasado, no seamos mucho más que unos desconocidos. Pero también eramos unos desconocidos en el principio. Antes de que te gustara. Antes de que te enamoraras de mi. Y si ya lo hiciste una vez, ¿por qué no dos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario