lunes, 30 de mayo de 2016

Sin miedo.



Ayer estuve contigo, y te dije que no tenías ni idea de lo que rondaba por mi mente. Tengo todo. El lugar, el momento exacto, el como, el motivo, y el todo. Pero lo único que no tengo es miedo. Miedo al no. Miedo al que tu ya no quieras hacer tu vida conmigo.

Ayer cuando estuve contigo, sentí que estamos lejos. A 1000 kilómetros de distancia. Pero a la vez cerca. Cerca como el primer día que nos besamos.

Lo bonito de esta vida es saber con quien sí, y con quien no. Te lo dije. Y yo tengo claro que dejaría todo por ti para tener todo contigo. Dejar de darte, para empezar de nuevo a compartir. Tenemos que saber por quien lanzarnos. Y se que merecerá la pena todo el esfuerzo. Todas las noches sin poder dormir mientras te pensaba. Porque después de que leas esto, ni tu ni yo seremos los mismos. Nunca.

Mientras pueda aprovechar la más mínima oportunidad, pienso ir a por todas. Sin miedo. Sin dudar. Sin tambalearme. Y si lo hago, que seas tu quien me agarre.

Y no, no es que no pueda hacerlo sin ti. Claro que puedo. Pero es que no quiero hacerlo. No quiero si no es contigo.

Este es el momento. El momento de dar el todo, para que no quede nada más que nada. Es el momento de no tener miedo. De no rendirse. De no tirar la toalla, porque la única toalla que voy a tirar es la tuya cuando salgas de la ducha.


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